Sí, las mates pueden molar!! La verdad es que es una afirmación que hace años no habría podido pronunciar (escribir…), una profesora en 3º de BUP me traumatizó, yo creía que de por vida, y me reafirmé en mi opción académica y posteriormente vital: las letras puras. Yo soy de letras, es así, de puras, purísimas, así me he definido durante años, en parte por una absurda disociación innecesaria de dos mundos complementarios, y paralelos en muchos aspectos, en parte también porqué me parecía una forma de ver la vida, una lectura analógica y no digital del mundo. Yo me sentía de letras y eso me permitía interpretar la vida desde un punto de vista global, un análisis de conjunto, porqué para mí, todo se relacionaba: la historia, la literatura, el arte, la filosofía… todo tenía sentido, se interrelacionaba y se complementaba. En cambio, las ciencias eran algo absurdo y alejado de la realidad, sin ninguna utilidad práctica en mi vida. Ni decir tiene que la separación radical impuesta entre ciencias y letras creaba una tensión aún más absurda entre los que elegían una u otra opción, y eso nos alejaba más y más hasta llegar al mundo real, fuera de la escolarización y vernos todos mezclados en la vida.
Bueno, pues no me gustaría que mis hijos tuvieran que elegir, y por lo tanto renunciar a una parte fundamental de la vida y del conocimiento, otras matemáticas son posibles!! Las mates existen hoy después de iglos de evolución en la que las personas se han visto obligadas a resolver conflictos y situaciones reales y las han solucionado con operaciones matemáticas, sólo hay que descubrir cuál es esa realidad, cuál es el conflicto, entender la necesidad y reconocer la solución. Y aquí ha entrado Nel en nuestras vidas para darnos la clave y descubrirnos otra manera de ver las mates y de presentarlas a los niños: con juegos, con objetos manipulables, con formas, con dibujos, con personajes reales, con movimiento, con acción… y así, los niños aprenden operaciones de gran dificultad, incluso sin darle nombre, y resuelven cuestiones por sí solos, sin que nadie les diga que lo que hacen se llama sumar, restar, multiplicar o dividir.

Este sábado, en el Parc de l’Agulla de Manresa, Nel, un profesor de matemáticas “renegado”, como él se define, nos estuvo proponiendo actividades y juegos en familia que implicaban operaciones matemáticas, y los niños participaron mucho y aprendieron sin darse cuenta!! Rui, que no soporta el cole, estuvo muy presente y retuvo muchísima información, y es capaz de reproducir espontáneamente situaciones que recuerda de esa sesión, absorvió mucha información porque se estaba divirtiendo, no era una clase, era un juego y se lo pasó en grande. Al aire libre, a pleno sol, sobre la hierba, con globos, con regletas de colores, con espejos, con dados, con un mikado gigante, con tapones y tapas… Le moló, le molaron las mates, sí, porqué las mates puede molar si son algo más que cifras y símbolos sin fin escritos en una pizarra, porqué el lenguaje abstracto puede tener detrás una realidad comprensible que dé sentido a toda esa abstracción, y que permita ese ejercicio sin traumas.
A estas alturas, no me voy a hacer de ciencias, las letras me gustan demasiado, pero voy a ceder terreno, sí, es posible, las mates también molan!!
Conclusión: no hay buenas ni malas asignaturas. Hay buenos y malos profesores.
Bueno, tampoco me gustaría condenar a los profesores, quizás sí el método, pero entonces habría que culpar a los formadores de los formadores, y a los inspectores que siguen las directrices de los cánones establecidos en despachos… y un largo etc que nos lleva a lo de siempre: educación=burocracia… y dónde están los niños en todo esto? Por qué no les dejamos pensar y decidir qué y cuándo quieren aprender? Eso, sin duda, llevará al cómo e implicará el por qué!